jueves, 1 de octubre de 2009

La virtud como justo medio y el medio dorado

Puesto que las pasiones abarcan un amplio campo de acciones, desde lo demasiado poco a lo muchísimo, las personas deben descubrir los significados específicos de exceso y defecto y, por tanto, descubrir el “término medio” adecuado La virtud se refiere a nuestras diferentes emociones y acciones, porque ellas son las que pueden tener carencia o exceso. Por ejemplo, es posible sentir las emociones del miedo, de la confianza, del deseo, de la cólera, de la compasión, del placer, del dolor, demasiado o demasiado poco, y en ambos casos erróneamente. El mejor estado en que alguien puede estar (ser), es el de la virtud, que se basa en el término medio de respuestas a las preguntas sobre cuándo, cómo, con quién, llevarlas a cabo, sentirlas, vivirlas. El vicio es o bien lo extremo, el exceso o el defecto, y la virtud es el término medio Es mediante el poder racional del alma que se pueden controlar las pasiones y orientar a acción. La virtud del coraje (andréia), por ejemplo, es el término medio entre dos extremos o vicios, la cobardía (defecto) o el arrojo (exceso). La virtud es un estado de ser, ¡”un estado adecuado para realizar selecciones razonadas, ubicándose en el bien relativo, determinado por la razón, y como determinará el ser humano que posea la sabiduría práctica (frónesis). Virtud es el acto de realizar una escogencia de acuerdo con un término medio.
El término medio no es el mismo para cada persona e, igualmente, no hay un medio para cada acto. Cada medio es relativo a cada persona en tanto las circunstancias varíen. En el caso de la comida, el medio obviamente será diferente para un atleta adulto que para una niña pequeña. Pero, para cada persona, de todas maneras existe un medio proporcionado o relativo, la temperancia señala los extremos (glotonería –exceso- y muerte por hambre –carencia o ausencia-) de lo que constituiría un vicio para esa determinada persona. Igualmente, cuando uno regale dinero, bucando un medio entre prodigalidad y avaricia, la cifra que obtenemos no es una cifra absoluta sino relativa al dinero que se posea o disponga. Más aún, para determinados actos no existe medio, sino que su propia naturaleza de suyo implica maldad, como en los casos del rencor, la envidia, el robo, el asesinato. Se trata de cosas malas en sí mismas y no en sus excesos o carencias. Siempre estaremos errados si las llevamos a cabo.

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